martes, 7 de mayo de 2013

En tierra de gigantes



A un día del impensado triunfo 93-86 de Chicago Bulls sobre Miami Heat en Florida, existe un nombre que está en boca de todos, y no es precisamente el del cuatro veces MVP de la liga, Lebron James. El diminuto Nate Robinson, de 1.75 de altura, se encargó de aguarle la fiesta al más grande en la actualidad, con sus 27 puntos y 9 asistencias.

El American Airlines Arena se vistió de gala y observó al oriundo de Akron levantar el trofeo Maurice Polodoff por cuarta ocasión en cinco años, en lo que se preveía como una serie sencilla, por no decir regalada, para los campeones vigentes.

Pero los Bulls mandaron a guardar todas las escobas, dejando claro que no habría barrida. Y lo hicieron con estilo. Un triple del hasta hace poco infravalorado Marco Belinelli, y dos conversiones de Nate Robinson en el último minuto y medio sellaron el trato.



Forzado al quintento estelar luego de la lesión del titular Kirk Hinrich (Derrick Rose, la estrella del equipo, lleva un año fuera luego de romperse el ligamento anterior de la rodilla), Robinson demostró su transformación de ser el chiquitín famoso exclusivamente por volcarla, al anotador rebelde que es hoy en día.

Durante su carrera, Nate the Great ha deambulado por la NBA, pese a ser uno de los predilectos de la hinchada de New York Knicks, cuadro al que llegó luego de ser drafteado por Phoenix Suns en 2005 (pick número 21). Posteriormente pasó sin mayor fortuna por los Boston Celtics, Oklahoma City Thunder y los Golden State Warriors hasta que apareció Chicago y lo rescató...

No fue amor a primera vista. La prensa incluso especuló sobre la posibilidad de que los Bulls cortasen (waive) a Robinson, quien apenas llevaba media temporada vestido de rojo, para abaratar costos de plantilla. Todo quedó en rumores.

El futuro de el ex Universidad de Washington es incierto. Robinson será agente libre cuando termine la temporada y los Bulls no poseen ningún derecho para retenerlo. Tendrán que entrar a la pelea contra equipos con mayor espacio presupuestario y necesitados de puntos rápidos.

Ese será el momento de la verdad para Nate, no la epopeya de ayer o la de hace algunos días ante Brooklyn Nets. Es ahí cuando deberá ratificar que está a la altura, no pun intended, de aportar a un equipo NBA o si es otro jugador de AND1 y concursos de clavadas. Apuesto por la primera.





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