martes, 7 de mayo de 2013

¿El ocaso del Big 3?


Cuando Ray Allen, parte del Big 3 original de Boston, cambió el verde por el blanco encendido de Miami Heat a principios de temporada, los hinchas de los Celtics entraron en fase de negación.

La "traición" de Allen, quien fue campeón en 2008 junto a los otros dos grandes, Kevin Garnett y Paul Pierce, fue la premonición de una muerte que se veía venir a lo lejos. Su regreso al Boston Garden, con abucheos de por medio, fue la etapa de enfado para los fanáticos del cuadro más ganador de la NBA.

Los Celtics empezaron a negociar. Le dieron las llaves del equipo a Rajon Rondo, gran director de orquesta pero nefasto tirador, se ilusionaron con el desarrollo del escolta Avery Bradley y el alero Jeff Green, y confiaron ciegamente -como tantas otras veces- en que las piernas de PP (35 años) y KG (36 años) aguantarían una última corrida.

El plan del General Manager y otrora jugador de Boston, Danny Ainge, habría resultado de no ser por la caída de Rondo (rotura de ligamentos a la rodilla). Sin su armador y mejor jugador, los Celtics lucharon para  llegar a los playoffs, aunque nadie daba un peso por ellos en dicha instancia.

Con un ambiente de luto por los atentados en Boston días previos al inicio de la serie, además de la broma de mal gusto propinada por su rival, New York Knicks, quienes vistieron de negro, dando la serie por "muerta", el añejo "Big 2" cayó eliminado por 4-2 en primera ronda.

La derrota, totalmente comprensible bajo las circunstancias, dejó varias aristas en las que pensar. En primer lugar, está el deterioro de Paul Pierce, MVP de las finales en 2008, quien evidenció un desgaste notable, anotando sólo 19 puntos por partido, con unos promedios de 0.368% de doble y un 0.268% de triple. En segundo lugar están los rumores sobre el posible retiro de Garnett, idea que estaría siendo analizada seriamente por el ex Minnesota Timberwolves.

Sin mayores certezas, y con sus dos estrellas envejeciendo en una escuadra con talento joven, en Estados Unidos ya especulan con un cambio que mande a los veteranos Celtics en busca de su segundo anillo en otro equipo. El rumor apunta a un traspaso de Pierce y Garnett por Eric Bledsoe, Blake Griffin y DeAndre Jordan de Los Angeles Clippers. El coach Doc Rivers también llegaría a California para dirigir a sus dos ex jugadores.


Habrá que ver qué sucede. Garnett cuenta con una cláusula que impide que lo traspasen a cualquier equipo sin su consentimiento aunque podría cambiar de parecer si el entorno es favorable. Pase lo que pase, en Boston ya comienzan a aceptar que el show del Big 3 ha cerrado el telón.




En tierra de gigantes



A un día del impensado triunfo 93-86 de Chicago Bulls sobre Miami Heat en Florida, existe un nombre que está en boca de todos, y no es precisamente el del cuatro veces MVP de la liga, Lebron James. El diminuto Nate Robinson, de 1.75 de altura, se encargó de aguarle la fiesta al más grande en la actualidad, con sus 27 puntos y 9 asistencias.

El American Airlines Arena se vistió de gala y observó al oriundo de Akron levantar el trofeo Maurice Polodoff por cuarta ocasión en cinco años, en lo que se preveía como una serie sencilla, por no decir regalada, para los campeones vigentes.

Pero los Bulls mandaron a guardar todas las escobas, dejando claro que no habría barrida. Y lo hicieron con estilo. Un triple del hasta hace poco infravalorado Marco Belinelli, y dos conversiones de Nate Robinson en el último minuto y medio sellaron el trato.



Forzado al quintento estelar luego de la lesión del titular Kirk Hinrich (Derrick Rose, la estrella del equipo, lleva un año fuera luego de romperse el ligamento anterior de la rodilla), Robinson demostró su transformación de ser el chiquitín famoso exclusivamente por volcarla, al anotador rebelde que es hoy en día.

Durante su carrera, Nate the Great ha deambulado por la NBA, pese a ser uno de los predilectos de la hinchada de New York Knicks, cuadro al que llegó luego de ser drafteado por Phoenix Suns en 2005 (pick número 21). Posteriormente pasó sin mayor fortuna por los Boston Celtics, Oklahoma City Thunder y los Golden State Warriors hasta que apareció Chicago y lo rescató...

No fue amor a primera vista. La prensa incluso especuló sobre la posibilidad de que los Bulls cortasen (waive) a Robinson, quien apenas llevaba media temporada vestido de rojo, para abaratar costos de plantilla. Todo quedó en rumores.

El futuro de el ex Universidad de Washington es incierto. Robinson será agente libre cuando termine la temporada y los Bulls no poseen ningún derecho para retenerlo. Tendrán que entrar a la pelea contra equipos con mayor espacio presupuestario y necesitados de puntos rápidos.

Ese será el momento de la verdad para Nate, no la epopeya de ayer o la de hace algunos días ante Brooklyn Nets. Es ahí cuando deberá ratificar que está a la altura, no pun intended, de aportar a un equipo NBA o si es otro jugador de AND1 y concursos de clavadas. Apuesto por la primera.